En la Sierra de Durango, existe un resort construido por un hombre que lleva años apostando por un sueño que nadie más ha visto: Molinillos Mountain Resort. Es un lugar sin comparación.
- hace 7 días
- 6 min de lectura

Por Zaira González
Hay una pregunta que me hice antes de llegar a Molinillos Mountain Resort y que dejé de hacerme antes de irme.

¿Hay algo comparable en Durango?
La respuesta corta: no.
La respuesta completa necesita toda esta entrevista.

I. El hombre detrás del lugar
Marco Antonio Mancinas
Don Toño para quienes lo conocen nació en la sierra cerca de donde hoy está Molinillos. Hace treinta años compró un rancho devastado por incendios recurrentes y sobreexplotación forestal. El camino tardaba seis horas. Había una casa vieja y poco más.
"Lo vimos como una buena oportunidad de compra", me dice. "Pero aún no nacía el sueño de diversificarnos y tener lo que hoy podemos compartir con nuestros huéspedes."
Le pregunto si hubo momentos en que pensó que se había equivocado.
"Prácticamente cada semana."
Lo dice sin dramatismo. Como quien enumera hechos, no como quien busca admiración.
Hoy ese camino de seis horas se recorre en noventa minutos. Y el resultado de treinta años de construcción es, sin punto de comparación posible, el mejor lugar para hospedarse en el estado de Durango.
No lo digo como hipérbole editorial.
Lo digo después de comparar.
II. La competencia que no es competencia
En la región existe otro hotel boutique que suele mencionarse como referencia de lujo en Durango. Hay que decirlo con claridad porque es información que cualquier viajero necesita antes de decidir.

"¿Ya lo conoces?"
Cuando nos invitaron a Molinillos, lo primero que me preguntaron fue eso.
¿Ya lo conoces?
Respondí que no.
Tere, la encargada, sonrió y dijo que mejor porque eso significaba que iba a tener una experiencia genuina, sin expectativas previas, sin nada que comparar todavía.
Tenía razón.
Después de kilómetros de carretera y de adentrarnos en la sierra, cuando finalmente ves la cabaña inmensa, integrada al paisaje, sin pretender competir con él algo cambia.
He estado en muchas cabañas. En muchos hoteles boutique. Pero cuando ves las amenidades de Molinillos, cuando entiendes la escala de lo que construyeron aquí arriba, te quedas sin aliento.
Para bien.
No hay punto de comparación.
Prácticamente cada semana
Le pregunto si hubo momentos en que pensó que se había equivocado.
"Prácticamente cada semana", responde sin pausa.
"Fue un periodo muy complicado en ese entonces. El camino para llegar tomaba cerca de 6 horas y transportar los materiales era complicado y costoso. Además, construir en la sierra siempre trae consigo retos ocultos que no se pueden anticipar. Hubo varios momentos de quiebre, pero siempre después de platicar con mi familia y con mis socios sacábamos ánimos para seguir adelante. Hoy, en retrospectiva, sin duda alguna fue la mejor decisión que pudimos haber tomado, y con ello en mente estamos convencidos de seguirle apostando al proyecto, invirtiendo y creciendo como empresa y como equipo de trabajo."
Hoy ese camino de seis horas se recorre en noventa minutos.
Lo que Durango tiene que el mar no
Cualquiera puede ir a Durango capital, caminar Constitución, conocer la Catedral —esa que enamoró a Bob Dylan—, recorrer el Mercado de los Alacranes, asomarse al Teatro Ricardo Castro. Una tarde bien aprovechada y ya se conoció "Durango."
Pero lo mejor que tiene este estado para ofrecer no está en el centro histórico.
Está en su sierra.
No es tan vasta como el mar. No tiene ese horizonte sin límite que uno encuentra en Mazatlán desde un balcón. Pero tiene algo que el mar no puede darte: profundidad. Capas. Pinos que llevan siglos ahí, silencio real, un cielo de noche sin contaminación lumínica que muestra estrellas que la mayoría de nosotros ya no recordábamos que existían.
Molinillos es la puerta de entrada a esa otra mitad de Durango que casi nadie conoce.
Familias bienvenidas, sin sacrificar nivel
En Molinillos los niños son bienvenidos.
No es un detalle menor.
Hay una calidad de instalaciones, de servicio y de cuidado que normalmente se asocia con conceptos exclusivos para adultos. Molinillos demuestra que esa calidad no tiene que excluir a las familias.
Cerveza a 50 pesos. Hamburguesa generosa, de las que realmente llenan, a 200 pesos. Precios que no castigan por llevar a tus hijos — sin sacrificar absolutamente nada en experiencia.
El detalle que no se compra
Lo que distingue a Molinillos no es solo lo que tiene. Es lo que cuida.
El mesero entra por la derecha. Detalle de protocolo que en Durango pocas veces se ve fuera de un restaurante de alta cocina y que aquí, en la sierra, en un comedor de montaña, aparece sin que nadie lo anuncie.
Tere, la recepcionista, la persona de limpieza, el de mantenimiento, la del SPA —cada uno con la misma calidez genuina. No la calidez de manual de servicio al cliente. La que se nota cuando alguien realmente disfruta lo que hace.
El trato no fue el trato que se da porque llegan los influencers. Fue trato real. Consistente con cualquier huésped, conocido o anónimo.
Eso no se finge durante una visita de prensa. O existe como cultura interna del lugar, o no existe.
En Molinillos existe.

Las pequeñas historias
Le pregunto a Don Toño si tiene alguna historia específica que le confirme que todo valió la pena.
"No hay una historia de gran éxito, pero sí muchas pequeñas historias", responde. "Hoy en día, por ejemplo, tenemos una colaboradora en la cocina que se ha desarrollado tanto que ya es una cocinera hecha y derecha, una persona sumamente responsable y capaz. Aún tiene mucho camino por recorrer, pero ahora tiene más herramientas para tener éxito y seguramente llegará muy lejos. También recuerdo el caso de nuestra ama de llaves, Evelyn. Ella, sin lugar a dudas, es la mejor ama de llaves y la más capaz que hemos tenido, por encima de muchas amas de llave de carrera y de hoteles de cadena. Ella aprendió y se desarrolló con nosotros, y estamos sumamente orgullosos de su desempeño y de ella como persona."
El buen gusto es difícil. Don Toño no solo lo logra en cada elemento físico del resort.
Lo logra también en cada persona que contrata y forma.
La sierra que Durango no conoce
Le pregunto por qué el duranguense promedio no conoce su propia sierra, mientras turistas de todo el país llegan impactados por algo que los de aquí ni siquiera han ido a ver.
"Yo creo que este es un fenómeno muy común en el turismo", responde. "La gente siempre busca visitar y vacacionar en lugares que no tiene tan cerca o que son diferentes a lo que puede ver en su día a día. Así, el duranguense busca ir a la playa y el sinaloense busca la montaña. Además, en Durango hay un fenómeno en el cual siempre conocemos a alguien que tiene una cabaña en la sierra y por lo regular estas se prestan, por lo que la gente tiene la percepción de que ir a la sierra y pagar es caro, sea cual sea el precio."
El SPA que nadie esperaba
Le pregunto cuál es la actividad que más sorprende a quienes menos la esperaban.
"El SPA", responde sin dudar. "Ir a la sierra atravesando un camino totalmente lleno de pinos y de repente llegar a un lugar con instalaciones y amenidades de ese nivel llama mucho la atención. Además, los servicios de nuestras terapeutas compiten fácilmente con cualquier hotel de ciudad. Es una apuesta enorme que requirió una inversión del mismo tamaño, pero estamos seguros de que será un éxito total."
Los venados y los cien años
Le pregunto por los venados que se acercan en las mañanas.
"Es un compromiso", dice Don Toño. "Tenemos naturalmente muchos venados dentro del predio y los visitantes pueden observarlos durante sus estancias. Hay un 80% de seguridad de hacerlo. Pero además, hace algunos meses adquirimos un pie de cría en Sonora con el objetivo de aumentar la población y, sobre todo, de mejorar la genética para tener venados los próximos 100 años."
Cien años. Esa es la escala con la que este hombre piensa su proyecto.
Lo que viene
"Nuestro próximo objetivo son las bodas destino", dice Don Toño. "Estamos trabajando en ellas, pero muy pronto vamos a hacer una iglesia que nos permita explotar esto al máximo."
La frase final
Le pido que describa Molinillos en una sola frase que no suene a folleto de turismo.
Se ríe. "Todo lo que se explica en una frase suena a folleto o a comercial."
Y luego la dice igual:
"La magia de la sierra en familia."
No me voy a cansar de recomendar Molinillos. Quiero que mi familia, que toda la gente que quiero, viva esto al menos una vez.

Porque puedes ir a Durango.
Ver su centro hermoso.
Su catedral imponente.
Caminar Constitución. Y con eso crees que ya conociste el estado.
Pero lo mejor que tiene Durango para ofrecer está en su sierra.
Y Molinillos es la mejor manera de vivirla.
Molinillos Mountain Resort & SPACarretera Durango–Mazatlán Km 61 + 34 km terracería90 minutos desde Durango · 618 835 7238 · molinillos.com.mx · @molinillosresort

Comentarios